Marinero desluces

16 Ago

Durante estos últimos meses he alternado , y simplifico mucho, con dos tipos de personas radicalmente distintas. Por un lado, gente que no para en casa, continuamente viajando, coleccionando experiencias, buscándose la vida en otros países, personas que cuando llegue el momento de contarles batallitas a sus nietos no sabrán por donde empezar… por el otro, personas que no han tenido la oportunidad de salir de su provincia natal. Personas que no han visto el mar.

Hoy en día hay muchísimas facilidades para, con cuatro perras, pegarse una escapada de unos días y conocer mundo. Muchos, en momentos de estrés laboral o si nos aburrimos de nuestra ciudad de residencia, cogemos el coche, la mochilita  y nos vamos a pasar un par de días a la playa o a perdernos por el monte. Otros muchos, por un arraigo extremo a su tierra, pereza o directamente miedo a lo desconocido, deciden que como en casa no se come en ningún lado.

Os cuento esto tras la conversación que tuve hace unos días con un señor que ronda los 70 años, que tras contarme que su vida consistió en trabajo de sol a sol hasta que el cuerpo dejó de aguantar, concluyó diciéndome que sólo había visto el mar por la tele, con una tristeza que me conmovió profundamente. De hecho, no he dejado de pensar en ello.

A veces nos olvidamos de lo privilegiados que somos en muchos aspectos, y nos ponemos de un viajado que no hay quien nos soporte cuando no hay nada más bonito que sorprenderse y disfrutar de todo como si fuese la primera vez que lo hacemos. Cada vez que veo el mar me ilusiona como si no lo hubiese visto nunca (aunque he de reconocer que luego me canso rápido). Una persona cercana que creo que asume bien todo esto es mi amigo Diego. Es todo un disfrutón. Suele ser serio , hasta que deja de serlo, se lo pone cara de cabroncete y se pone en modo niño. Recuerdo un Navalpop en el que nos juntamos doce o quince amigos, y sin programarlo a todos nos dio por tener el día absurdo. Fue una delicia ver a unos haciendo el pino, a otros corriendo como gamos, a otros semidisfrazados… me encantó ese día, parecía una excursión del colegio. También me pasa mucho cuando me junto con Jean Paul Genal ( Alfredo Barroso para los amigos). Nos volvemos imbéciles.

Lo dicho, os insto a trabajar para vivir, no perder la ilusión por toda experiencia nueva o ya conocida que se os ponga por delante por muchos kilómetros que llevéis en la mochila, y a que si el cuerpo os pide hacer una croqueta en el suelo o jugar a undostrés pollito inglés, lo hagáis. Además, cada vez que alguien comente “ya no tienes edad para eso” tened claro que ese es el camino.

Si veis que algún día dejo de ilusionarme os doy permiso para que me abofetéis con una manoloca o un pollo de goma, en su defecto.

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2 comentarios to “Marinero desluces”

  1. Candela 16 agosto, 2011 a 9:57 am #

    Amén!!

  2. Diegou 16 agosto, 2011 a 3:43 pm #

    Si es que estás hecho un cacho Pan… Peter Pan!!!

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